Edificio Almaría se encuentra en un edificio malagueño protegido, con historia, carácter y detalles propios del estilo regionalista de principios del siglo XX.
Su fachada conserva elementos tradicionales que forman parte de la identidad arquitectónica de Málaga, como el ladrillo, los azulejos decorativos, los balcones y los detalles ornamentales que dan personalidad al edificio.
Al cruzar la entrada, el interior descubre un patio andaluz con plantas y flores, un pequeño refugio fresco y tranquilo en pleno centro de la ciudad. Es un rincón ideal para sentarse a tomar un café, leer un rato o simplemente descansar entre visitas.
Desde Edificio Almaría podrás recorrer Málaga a pie y llegar cómodamente a la Plaza de la Merced, el Teatro Romano, la Alcazaba, la Catedral, Calle Larios o el Museo Picasso, entre muchos otros lugares imprescindibles.